Diente de León, Taraxacum officinale Weber, Achicoria Amarga, Amargón, Taraxacón
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॥El diente de león es una planta vivaz। Tiene una raíz bastante gruesa que cuando se corta segrega una leche muy blanca; del extremo superior de la misma brotan las hojas, por lo que parece como si no existiera tallo, aunque en realidad lo posee muy corto.
Estas hojas son muy variadas en cuanto a morfología: algunas con bordes dentados o casi enteros y otras divididas en segmentos profundos, que llegan hasta la vena principal. En el extremo apical aparece una cabezuela de flores rodeada por una serie de brácteas verdes. Estas flores tienen forma de lengüeta y son de color amarillo.
El diente de león florece abundantemente en primavera, volviendo a florecer más tarde y con menos intensidad en verano y otoño. Con fines medicinales se recolectan la raíz y el rizoma junto con la roseta de hojas basales, siendo la mejor época la comprendida entre marzo y abril, justo antes de que se abra la planta. Hay que tener mucho cuidado a la hora de desenterrar la raíz, con objeto de no dañarla: se quita la tierra, se lava y se deja secar. Para evitar que se marchite, lo mejor es realizar el secado mediante calor artificial, a temperaturas que no superen los 50º C. Una vez terminado este proceso, las hojas deben conservar su color natural y las raíces deben estar quebradizas. Se conserva en frascos herméticos, protegidos de la humedad y otros agentes externos.
Las hojas contienen flavonoides, cumarinas y vitaminas B y C. En la raíz encontramos inulina, resina y un derivado triterpénico. Tanto en las hojas como en la raíz aparece un principio amargo llamado taraxacina. De entre todas las virtudes achacables a esta planta, cabe destacar que es un buen estimulante del apetito, debido al principio amargo existente en la raíz y hojas. Y actúa como un excelente drenador hepato-renal. Asimismo, presenta importantes acciones coleréticas y colagogas, es decir, que estimula la secreción de bilis de la vesícula y las vías biliares. En cuanto a sus propiedades diuréticas -sin duda ciertas- se deben principalmente a los polifenoles que contiene. La raíz del diente de león, desecada y tostada convenientemente, se ha empleado durante mucho tiempo como sucedáneo del café o para adulterar éste.
El diente de león es una planta muy utilizada en numerosas preparaciones comerciales. Se encuentra en comprimidos, cápsulas, planta troceada, tintura, extractos, etc. y también forma parte de múltiples presentaciones compuestas.
Decocción: Con las raíces y hojas se prepara una tisana depurativa. Una cucharada sopera por taza, se hierve durante 2 minutos y se toman 3 tazas al día, antes de las comidas.
Extractos: Si es fluido, se toman de 30 a 50 gotas, 3 veces al día. Con el extracto seco se pueden tomar de 1 a 2 gr. al día, repartidos entre las comidas.
Colerético-colagogo. Laxante. Diurético.
La acelga es una planta sobradamente conocida por todos. Sus hojas son muy grandes, carnosas y constituyen la parte comestible de la planta. Son de color verde oscuro y presentan betas blancas por toda la hoja. Los tallos son erguidos, pero cuando se llenan de semillas suelen doblarse por los extremos. La raíz es muy derecha, bastante carnosa y de forma cilíndrica. Se cría en las huertas pues se utiliza abundantemente en la alimentación. Su origen proviene de una planta de la misma especie, la denominada acelga marina, que nace espontáneamente en las marismas.
Su aspecto y propiedades mejoraron al criarse y cuidarse en huertas. Son oriundas de Asia. Sus flores son bastante pequeñas y de diferentes colores, verdosas o rojizas. El fruto se adhiere al cáliz y llega a hacerse leñoso. Las semillas son muy abundantes y se encuentran en el extremo de los tallos.
La parte recolectada son las hojas y en algunas ocasiones también las raíces. Desde que se empezó a cultivar su principal uso es el alimenticio, y así se encuentra en las mesas de varios países. Aunque no es excesivamente sabrosa, existen infinidad de platos que la combinan con los alimentos más variados, haciendo de ella algo indispensable.
Se utiliza mucho en los regímenes de adelgazamiento, ya que no engorda nada, sirve para "engañar al vientre" y al ser algo diurética hace que se pierdan los líquidos sobrantes por medio de la orina. Es muy difícil que alguien se indigeste tomando acelgas, pues es una comida ligera que suele sentar bastante bien al estómago. Antiguamente se utilizaban como remedio casero en numerosas dolencias: para sanar heridas, curar la sarna, aliviar quemaduras, en dolencias del hígado y bazo.
Actualmente su único empleo es como alimento, aunque también se utilizan para relajar el vientre en algunas ocasiones; pero lo más normal es que se la sustituya por otras plantas más eficaces que ella para estos menesteres.
Cocinadas: Se pueden realizar todo tipo de platos con esta planta; normalmente se toman hervidas y aliñadas con aceite o rehogadas, con patatas o sin ellas.
Zumo: Se prepara un zumo con las hojas de la acelga y se echa gota a gota por la nariz. Antiguamente utilizaban este preparado para curar dolores de cabeza y de oído.
Cocimiento: Se pone 1 litro de agua a hervir y se añaden de 40 a 50 gr. de hojas y raíces. Lavándose la cabeza con este preparado se consiguen eliminar caspa y liendres.
Hepatoprotector. Diurético. Colerético.